El material genético está compuesto de moléculas de ADN (ácido desoxirribonucleico) y está presente en todas las células del ser humano. La secuencia del ADN difiere de un individuo a otro (con excepción de los gemelos univitelinos). Estas diferencias en las moléculas de ADN son llamadas polimorfismos, y pueden servir como marcadores genéticos. Existen diversos tipos de polimorfismos. Los polimorfismos de ADN se transmiten de padres a hijos, siguiendo las leyes de la herencia. De esta manera, el patrón de polimorfismos de un individuo está formado por una mitad proveniente de su madre y la otra de su padre. Este hecho hace posible que, al identificar iguales polimorfismos compartidos por dos individuos, se puedan establecer relaciones de parentesco o filiación.
En las pruebas de paternidad que usan ADN, algunos de estos polimorfismos son examinados y comparados entre la madre, el hijo y el supuesto padre, teniendo en cuenta que el hijo debe obligatoriamente heredar los marcadores polimórficos de la madre y del padre.
La ventaja más importante de la utilización de el análisis del ADN para la determinación de paternidad, respecto de los métodos clásicos, como la tipificación de grupos sanguíneos o los marcadores de histocompatibilidad (HLA), reside en el alto grado de certidumbre con que se puede estimar la inclusión de un padre. Si en los métodos tradicionales puede llegarse a estimar inclusión
con una certidumbre que oscila entre el 90 y 98%, en el análisis del ADN , usualmente se manejan estimaciones que tienen un grado de confiabilidad mayor del 99,999%.
El índice de paternidad (P.I.) indica cuántas veces más probable es que el padre alegado sea el padre biológico que cualquier otro hombre. En tanto la determinación del P.I. para un individuo, mediante métodos tradicionales arroja a veces cifras poco convincentes (P.I.=4, por ejemplo), el análisis del ADN para el mismo individuo da índices de paternidad del orden de 107 a 109. El padre alegado debe ser, con escasísimo margen de duda, el padre biológico ya que el análisis de ADN indica que es entre 10 y 1000 millones de veces más probable que lo sea que cualquier otro hombre tomado al azar.
En algunos casos la certidumbre de la inclusion es numéricamente tan grande que no cabría la probabilidad de que otro individuo del planeta tuviera los mismos marcadores genéticos que el padre alegado, a menos que se tratara de su gemelo univitelino.
Nuestro laboratorio ha reunido profesionales con extensa experiencia en biología molecular y ha puesto a punto y validado, por primera vez en el país, un nuevo test para la detección directa, mediante amplificación del ADN por PCR (reacción en cadena de la polimerasa), de un sistema de marcadores polimórficos llamados microsatélites. Mediante este sistema es posible en muy pocos días obtener resultados certeros respecto del vínculo biológico a estudiar.
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